Artículos prensa

Estas navidades, regala salud

Publicado en Parlem Mislata – Diciembre

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En el año 2003 tuve la oportunidad de disfrutar de una de las mejores experiencias que he podido vivir, estuve en La Habana. Más que un viaje a otra parte del mundo conocido me pareció un viaje en el tiempo. Sin duda, lo que más me sorprendió fue algunos aspectos de las expectativas de vida de los cubanos. Es cierto que el régimen en el que viven les priva de libertad, y supongo que será por esta restricción, por la que no tienen o no demuestran casi ningún afán materialista sobre objetos tan habituales para nosotros de deseo como un móvil, unas zapatillas de determinada marca o un bolso.

Con este recuerdo de Cuba, y ahora que llega la Navidad, convertida en uno de los máximos exponentes del materialismo y el consumismo, quiero expresar mi deseo de invertir en “regalos” para nuestra salud. Alguien podrá pensar ¿pero si no tengo casi para llegar a final de mes como voy a gastármelo en un masaje? Evidentemente. No estoy hablando de dejar de invertir en alimentación y gastos necesarios para vivir. Un masaje no va a sustituir a un plato de comida.

Por otro lado, aunque el horizonte económico se vea bastante negro, quiero pensar que esta situación pasará antes o después. Tal vez durante estos años no podamos disfrutar de los lujos materiales que nos gustarían, pero lo que no podemos es descuidarnos a nosotros mismos porque somos los que permaneceremos aquí una vez haya pasado esta estafa en la que estamos inmersos.

Cuidar la salud debe ser también primordial en tiempos de crisis. La salud física por razones obvias y la salud mental por que con las preocupaciones que vivimos día a día ya tenemos suficiente. Por lo tanto, aprovechemos estas Navidades para regalar salud. No sólo estoy hablando desde mi posición como fisioterapeuta. Puede servir cualquier cosa que nos resulte inmaterialmente útil. Como siempre reivindico, optemos por un profesional formado en aquello que necesitemos. Ya tendremos tiempo para regocijarnos con nuestros amigos de nuestra última adquisición en tecnología. Y ahora, a disfrutar de estos días.


 

A mi tampoco me gusta el dolor

Publicado en Parlem Mislata – Octubre

Si hablamos de dolor seguramente nadie querrá padecerlo. Ni dolor emocional ni dolor físico. Cuando hablas con algún paciente y le preguntas sobre el tiempo que padece alguna molestia muchas veces se repite la misma respuesta: “Me molestaba desde hace unos meses, pero es que esta última semana el dolor ha sido insoportable y ya he pensado que había que ponerle remedio”. Palpas unos hombros muy doloridos y cargados y notas como la musculatura está totalmente contraída y siempre pienso: “¿Cómo han podido llegar hasta este punto?”.

Por la respuesta anterior de los pacientes, queda claro que no nos gusta padecer dolor. Ahora bien, me asalta otra pregunta: ¿Por qué aguantamos tanto para ponerle remedio? Normalmente sólo nos preocupamos cuando realmente nos duele algo pero, ¿por qué no antes? No es más fácil prevenir que curar. No sé si es una cuestión de cultura o de forma de ser de nuestra sociedad. No sé qué sucederá en otros países. ¿Se preocuparán por remediar lo que les sucede a los primeros síntomas? De lo que estoy seguro es que a las gentes de otras culturas tampoco les gustará sentir dolor.

Por lo tanto, me gustaría sugerir  que no aguantemos cualquier cosa que nos pase hasta que no podamos más. No por hacerlo somos más fuertes. Volvamos al ejemplo de antes. Durante unos días sentimos los hombros pesados y cargados. No llegamos a sentir dolor, pero si algunas molestias al levantarnos o por la noche después de todo un día de trabajo. La cosa no mejora, al contario, va a peor. Llegamos a tener una gran contractura que nos puede producir incluso mareos. ¿No hubiera sido más lógico ponerle remedio al principio de las molestias que cuando lo estamos pasando mal? Si nuestra intención es solicitar una baja laboral, optemos por la segunda opción.

Como profesional del sector recomiendo buscar una solución cuando estemos en esa fase inicial de alguna patología. Ahora bien, no es una cuestión de exagerar. De la misma manera que por un dolor de cabeza no pedimos cita con el médico de cabecera, debemos aplicar el sentido común. Pero si durante tres/cuatro semanas convivimos con alguna molestia, deberíamos pensar en consultar a un profesional para evitar que vaya a más.


 

Márcate un reto en tu vuelta de las vacaciones

Publicado en Parlem Mislata – Septiembre

Llega el mes de septiembre y con él la vuelta a la rutina. Volvemos al trabajo, los niños vuelven al colegio… y en apenas unos días parece que los momentos de tranquilidad y disfrute en la playa o en la montaña quedan muy lejanos. Esta readaptación a la rutina habitual en ocasiones nos lleva a padecer el tan nombrado síndrome postvacacional.

Para evitar padecer este síndrome podemos optar por diferentes opciones, aunque todas ellas tienen un denominador común: marcarnos un reto. Éste debe ser real y posible, lo de soñar lo hemos tenido que dejar atrás con el fin de las vacaciones. Desde el punto de vista de la salud y el deporte tenemos varias posibilidades. Todas ellas con un fin común: sentirnos mejor.

¿Cuántas veces hemos dicho que nos tenemos que cuidar más? Sabemos que el trabajo, el ritmo de vida acelerado que llevamos, las tensiones que padecemos de forma diaria, etc. nos generan molestias, que éstas a su vez se transforman en dolores (cervicales, lumbares…). Si no les hacemos caso pueden llegar a incapacitarnos de manera temporal. Por lo tanto, a los primeros síntomas, podemos buscar a un profesional que nos trate el problema. Un simple masaje a tiempo puede evitarnos inconvenientes futuros. Además de los beneficios físicos que reporta, no podemos olvidar sus cualidades anímicas, ya que si nos eliminan el dolor, el bienestar nos hará sentirnos mejor.

En esta misma línea, también podemos visitar un spa, el cual seguro que nos reportará. Griegos, romanos, árabes todos han utilizado el agua como terapia. Puede ser un momento de desconexión mental y relajación física.

Otro reto es realizar alguna práctica deportiva. El gimnasio puede ser la opción más conocida, pero no la única. La canaleta, el Parque de Cabecera, el cauce del río nos dan una gran variedad de posibilidades. Hay que recordar que ni somos atletas profesionales ni deportistas de elite por lo que debemos empezar de manera progresiva y darle ese factor lúdico de entretenimiento. Si realizamos una actividad que nos motiva y nos divierte nos hará más llevaderos los días de trabajo.

Diferentes opciones para hacer más amena la vuelta al trabajo. Sólo tenemos que buscar las que más nos guste y más se adapte a nuestras necesidades.

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