Guía para valorar tu abdomen

Tener un abdomen plano es un objetivo generalizado en la gran mayoría de la población. Y si además es fuerte y útil para nuestro movimiento diario mucho mejor. De hecho, éste debería ser el objetivo principal, lejos del puramente estético. Hay estudios que dicen que con un abdomen tonificado se reduce el tiempo de carrera en maratón.

Para conseguir este objetivo, se recomienda hacer abdominales. Todos nos hemos tumbado en el suelo y hemos elevado cientos de veces la parte superior del tronco o las piernas para trabajar este grupo muscular. Con este post, quiero dejar a un lado este tipo de ejercicios repetitivos que no siempre le van bien a todo el mundo. Te propongo que nos fijemos en otras “cosas” para aplanar nuestro abdomen (y hacerlo más fuerte y proteger nuestra espalda y mejorar nuestra postura y mejorar nuestra respiración… por lo tanto, hablo de un trabajo global).

Puedes anotar estos 6 puntos en un folio y hacer tu valoración. Dividámoslo por partes:

Diafragma. Es el músculo básico de la respiración. ¿Sabes cómo se encuentra tu diafragma? ¿Está tenso o relajado? La respiración es clave, y también en el deporte. Para ello te propongo que juntes los dedos (de índice a meñique) y los coloques en forma de cuchara. Intenta cogerte las últimas costillas con las dos manos a la vez. Intenta meter la punta de los 4 dedos como si quisieras tocar por detrás de la última costilla. Si el diafragma está rígido, te lo va a impedir.

Tu postura. Bien puedes mirarte a un espejo decirle a algún familiar/amigo que te haga una foto de perfil. ¿Cómo se encuentran tus curvas de la columna? ¿Notas que la cabeza la tienes adelantada? ¿Parece que tienes mucha curva lumbar? Una postura inadecuada puede suponer un abdomen más prominente. Por lo tanto, habría que trabajar dicha postura.

Consciencia corporal. ¿Qué posturas tomas en el trabajo cada día? ¿Cómo te sientas en el sofá para ver la tele? Es clave ser consciente de qué movimientos repetidos realizados diariamente y que posturas mantenemos. De esta manera podemos saber el origen de las descompensaciones posturales que hemos observado en nuestra figura.

Estiramientos. Por lo explicado en los anteriores puntos, esa forma inadecuada hay que corregirla. ¿Realizas estiramientos? ¿Realizas ejercicios que reproduzcan el movimiento o la postura contraria a tu movimiento repetitivo?

Alimentación. Coge un folio, divídelo en 7 columnas y en 5 filas (cada fila corresponde a una comida diaria: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena). Apunta durante una semana todo lo que comes. Una vez hecho esto, tú mismo/a puedes valorar si de lo que te estás alimentando es lo correcto. Y si esto lo ves complicado, consulta un profesional. La alimentación en la clave de un abdomen plano.

Trabaja tu abdomen. ¿Hacer ejercicios para trabajarlo? ¿Hacer abdominales tradicionales es la mejor manera? ¿De verdad crees que se puede reducir así la cintura? (No hablo de eliminar grasa, que esto todos sabemos que los abdominales no lo consiguen, hablo de mejorar el contorno de la cintura).

Una vez tenga tu autovaloración es hora de empezar a trabajar. La semana que viene nos pondremos en marcha con un nuevo post.

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