El movimiento te cura

Durante estos últimos días he podido comprobar varios ejemplos de como la actividad física y el movimiento producen en nuestro organismo (en nuestro cerebro) beneficios evidentes para eliminar el dolor, estimularnos y sentirnos mejor.

Por todo ello, me sorprende como a algunas personas les cuesta, y no lo consiguen, ponerse en marcha para realizar cualquier tipo de deporte o actividad física. Parece que queremos conseguir milagros, sentados en el sofá y solucionarlo todo ESPERANDO, tomándonos alguna pastilla para quitarnos nuestros dolores y problemas. De nuevo, no suele ser el dolor el que nos limita, es el miedo y limitación cerebral, ya sea por falta de ganas, de motivación, por depresión, etc.

Hojeando el otro día un dossier de un centro de día que no recuerdo de dónde era, explicaba todas las actividades que se realizan para los usuarios. Entre ellas, usaban una bicicleta estática de una marca determinada (que tampoco recuerdo cuál era) y hablaba de los beneficios para las personas mayores de este ejercicio. Con lo que sí me quedé fue con esta imagen:IMG_20151124_212726

Como se puede ver, el movimiento estimula las mismas zonas cerebrales que la medicación (en este caso es medicación para tratar el Parkinson). Creo que la imagen es bastante explicativa.

Otro ejemplo con el que me he encontrado ha sido el testimonio de un chico que tuvimos la oportunidad de conocer y valorar el fin de semana pasado en mi formación de Osteopatía. Este chico, que ahora tiene 32 años, ha pasado 5 años con dolor lumbar, que llegó a ser incapacitante para desarrollar su trabajo, casi hasta para salir de casa. Pasó por los mejores fisioterapeutas, osteópatas y médicos de Valencia y nadie le daba solución. Ni medicación, que le estaba destrozando el estómago; ni tecnología para los tratamientos fisioterápicos; ni manipulaciones osteopáticas… nada le hacía efecto. Su estado físico llegó a deteriorarse tanto que ni siquiera se podía inclinar en el baño para enjuagarse la boca después de lavarse los dientes. Recuerdo que estamos hablando de una persona que no tenía en ese momento ni 30 años.

Finalmente, fue a ver a otro fisio. En este caso, este profesional le hizo hacer unos ejercicios basados en la flexión y extensión de tronco, porque hasta ese momento no podía ni inclinarse hacia adelante, como he comentado. El dolor era muy intenso. Cuando hizo varios intentos de flexionarse por primera vez, le dolió las primeras repeticiones pero siguió haciéndolo y el dolor se rebajó, ganando rango de movimiento. A partir de ahí, de ese pequeño gesto, ha mejorado muchísimo. Su calidad de vida es casi ahora la misma que podemos tener las personas sin dolor y podido volver a jugar al tenis, su deporte.

Por último, quiero hacer referencia a un texto de Magmasalud que leí ayer en su blog (es una clínica de Gijón). El artículo es de un fisioterapeuta llamado Lorimer Moesley. Os recomiendo leerlo entero. Resumiéndolo mucho: trata sobre el dolor y las expectativas del cerebro sobre él. Si nos amputan una pierna, ¿por qué nos duele si ya no es parte de nuestro cuerpo? Pues porque todo está en el cerebro. “Trátalo” y mejorará el cuerpo. Esto lo puede corroborar un médico (o contradecirlo, claro): cuando vamos al médico por un problema y el médico le pone nombre y te da una explicación, comienza la curación.

Sólo una última cosa para acabar: practica deporte, mejorarás de tus dolencias. Es imprescindible moverse.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s